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Cómo dar seguimiento y evaluar un Plan de Acción de Riesgos

Por VLH, especialistas en auditorías y gestión de riesgos para empresas.

Una vez implementado un plan de acción para mitigar, corregir o prevenir un riesgo, comienza una fase igual de importante: el seguimiento y la evaluación. Un plan que no se ejecuta correctamente —o que no se mide en su impacto— puede convertirse en un esfuerzo estéril. En este artículo te explicamos cómo hacer un seguimiento estructurado, qué indicadores utilizar y cómo asegurar que tu plan no se quede solo en el papel.

¿Por qué es clave hacer seguimiento a un plan de acción?
Un plan sin seguimiento es como un GPS sin señal: traza la ruta, pero no garantiza que vas en dirección correcta. La fase de seguimiento permite:
– Detectar retrasos o cuellos de botella en la ejecución.
– Ajustar acciones que no estén funcionando según lo esperado.
– Evaluar el impacto real sobre el riesgo mitigado.
– Aprender de la experiencia, documentando buenas prácticas para el futuro.

Indicadores clave para evaluar un plan de acción
Medir la ejecución y la efectividad es fundamental para saber si las acciones están dando resultados. Algunos KPIs útiles incluyen:
– % de tareas completadas vs. planificadas
– Tiempo promedio de ejecución por tarea
– Nivel de mitigación del riesgo (antes vs. después)
– Número de actividades reprogramadas o modificadas
– Cumplimiento de plazos por responsable
Estos indicadores ayudan a detectar desviaciones a tiempo y mejorar la toma de decisiones.

Herramientas para monitorear planes de acción
Dependiendo del tamaño y madurez de tu organización, puedes apoyarte desde hojas de cálculo hasta plataformas especializadas en gestión de riesgos como Pirani. Algunas funciones clave de estas herramientas:
– Asignación clara de responsables y fechas límite
– Visualización del progreso (por colores o gráficos)
– Relación entre planes de acción, riesgos y controles
– Alertas automáticas ante vencimientos
– Reportes automatizados para auditorías o juntas directivas

Reuniones de seguimiento: ¿qué no puede faltar?
Las reuniones periódicas son cruciales para mantener el control del avance. Estas deben incluir:
– Revisión de tareas completadas vs. pendientes
– Detección de obstáculos u obstáculos nuevos
– Ajustes necesarios en acciones o responsables
– Identificación de nuevos riesgos derivados
La participación de todas las áreas involucradas es clave para generar compromiso.

¿Qué hacer si un plan de acción falla?
Incluso un plan bien ejecutado puede no lograr los resultados esperados. En ese caso, te recomendamos:
– Revisar el análisis de riesgo original: ¿era completo y correcto?
– Reevaluar la estrategia del plan: ¿las acciones fueron las más adecuadas?
– Recolectar feedback de quienes ejecutaron las tareas.
– Documentar aprendizajes para futuras mejoras.
El fracaso también es una fuente de información valiosa si se gestiona adecuadamente.

Conclusión
Un buen plan de acción solo cumple su función si se ejecuta, se mide y se mejora. En VLH, acompañamos a las organizaciones en cada etapa del ciclo de gestión de riesgos, incluyendo el seguimiento y la evaluación de sus planes de acción. Nuestro enfoque garantiza resultados sostenibles y decisiones basadas en evidencia.

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